Posted on 07-07-2007
Filed Under (cuentos) by moises

moisess.GIFHoy desperté con más energía que nunca, aunque tengo 60 años me sentí como de 20. Inmediatamente que me levanté de la cama salí a trotar, en el camino me encontré con unos amigos pero no los quise saludar y al parecer ellos no divisaron mi presencia.

Seguí trotando hasta una cafetería donde había un pésimo trato con los clientes porque la señorita que se encontraba atendiendo en ese momento no dejaba de platicar con una de sus compañeras aunque yo le estaba pidiendo su atención para poder comprar un panecillo y un café.

Espere ahí unos cuantos minutos para que me atendieran pero no me hicieron caso y me fui de ahí enojado. Luego proseguí a un puesto de revistas donde se encontraban un gran número de periódicos de distintas editoriales, y tras un pequeño momento de análisis elegí uno y lo tome. Me dirigí al vendedor, que era un anciano de aproximadamente unos 75 años de edad y me percate que se encontraba dormido, por lo cual le deje el dinero cerca de su mano para no despertarlo.

Regresando a casa vi una ambulancia que parecía salir de la calle donde estaba ubicada mi casa. Al llegar no vi a mi esposa por lo que supuse había salido. Me senté en la sala y dormí un rato, al despertar escuche a mi esposa llegar, y lo extraño era que estaba llorando de un manera muy melancólica y al entrar a la sala donde me encontraba se asusto tremendamente y tuvo un fatal paro cardiaco. No pude hacer nada, intente llamar a la ambulancia pero hacían caso omiso. Salí a la calle y grite por ayuda pero nadie me oía, todos me ignoraban. Entre en crisis y me desmaye

Al recuperar la conciencia regrese a casa y vi mucha gente reunida, estaban haciendo un funeral, pero algo estaba mal, había dos ataúdes en lugar de uno. Me acerque al primero y vi a mi esposa, luego, lentamente me fui acercando al segundo. No lo podía creer: era yo, mi cuerpo, inmóvil, frío, azulado, muerto.

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