De acuerdo a los creadores de la PNL, los seres humanos poseen un poder ilimitado para lograr sus metas –que bien puede ser acreditar una materia con una nota alta, aprender un nuevo idioma y un largo etcétera-, sin embargo, existen conflictos en nuestro pensamiento que nos dificultan alcanzar el estado o meta deseada. Ésta es la primera premisa en la que la PNL se sustenta: “Todo ser humano es perfecto”.
La segunda base de la PNL dice que “el mapa no es el territorio”. Esto significa que la experiencia humana está limitada por los sentidos, las distorsiones de nuestro cerebro que construyen el mapa (que trataremos en el capitulo II), y nuestra propia subjetividad.
Por tanto, se deducen dos conclusiones. La primera es que sin importar la cultura, CI, habilidades o condición social, cada ser humano posee lo necesario para lograr cualquier objetivo que se proponga. Es por ello que en ocasiones la PNL es llamada “el poder infinito”.
La segunda conclusión es que, dado que cada ser humano vive un conjunto de experiencias, posee sus propios valores y creencias, así como un juicio propio y guarda sus propios conocimientos (todo esto en PNL se llama mapa), el hombre está destinado a ser único y a carecer de una comprensión absoluta de la realidad.