“Nuestros peores enemigos, los que debemos combatir en primer lugar, viven en nosotros mismos”.
-Miguel de Cervantes Saavedra
En 1992, Donald Lofland introdujo un nuevo concepto de gran valor a la Programación Neurolíngüistica: Los virus mentales. Como ha explicado Eric de la Parra, en su libro ¡Despierta tu excelencia! (p. 122), los virus mentales tienen su origen:
“El cerebro tiene también sus virus, cuya finalidad es proteger tu propio programa de vida. Es decir, tú has construido un programa y éste virus impide por todos los medios que un programa ajeno funcione en ti”.
De hecho, los virus mentales son muy parecidos a los virus informáticos y biológicos, ya que comparten ciertas características en común, como que su propagación es muy veloz –Lofland asevera que los virus mentales son la plaga del siglo XXI-, que yacen en el interior de forma escondida, modifican el funcionamiento correcto del organismo y algunos son tan mortales que pueden acabar con la vida de su anfitrión, así mueran también.
Ejemplos de conductas que de acuerdo al enfoque de Lofland son propiciadas por los virus mentales son todas las adicciones, como pueden ser el alcoholismo, el tabaquismo, farmacodependencia, depresión (afinidad por largos periodos de tristeza), drogadicción, por citar algunos.