Dentro de las soluciones antivíricas hay intervenciones especificas para fobias, las creencias restrictivas, las anclas negativas, los conflictos internos, etcétera. Pero hay ciertos componentes generales comunes a cualquier sesión de terapia destinada a la desintegración de un virus mental, estos son:

1.- Establecer un resultado bien formulado. Saber con claridad lo que queremos y formular u organizar adecuadamente, el resultado deseado equivale a la mitad de lo necesario para alcanzar ese resultado. Un resultado bien formulado tiene tres características clave:

• La visión. Hay que asegurarse de que el resultado o cambio que se quiere lograr este formulado en un sentido positivo, aquello a lo que quieres avanzar, por oposición a lo que no quieres (distanciamiento).
• El indicador. Retrata de pruebas mesurables, concretas que permitan saber al terapeuta o al paciente cuando se ha logrado el cambio que se deseaba.
• La viabilidad. Tener en cuenta la magnitud de lo que queremos cambiar. Ponernos metas alcanzables y factibles. Algunos enfoques alternativos podrían ser el aprender a reaccionar con plenitud de recursos ante nuestros problemas.

2.- Comprobación de beneficios secundarios. Los problemas por muy malos que sean traen beneficio alguno a muestra vida y hay que tratar de conservarlos de manera alternativa. Por ejemplo alguien que sufre de migrañas obtiene beneficios de la atención o la simpatía que los demás le comunican al verlo sufrir.

3.- Comprobar el contexto del problema. Se debe ser conciente de cuando y donde los cambios deseados son adecuados. Algunos problemas pueden estar hay para evitar que algo peor se desencadene. Por ejemplo antes de iniciar con sesiones para eliminar dolores de cabeza crónicos ay que ir a ver un doctor especialista para identificar si estos dolores o malestares provienen de alguna fuente maligna, ya sea un tumor, alguna malformación cerebral u otro problema que no se relacione psicológicamente y sean físicos.

4.- Comprobación ecológica. Hay que investigar si alguna parte de nuestro ser se opone al cambio deseado. Cuando se formula este cuestionamiento hay que estar pendientes de nuestro cuerpo, si alguna parte de nosotros se opone al cambio es muy probable que se experimente algún tipo de ansiedad o malestar. Esto significa que se necesita tener una comunicación con esa parte y descubrir como intenta ayudarte y encontrar la manera de conservar las intenciones positivas a la vez que se cambia el problema.

Si no se tratan las partes que se oponen al cambio, el impulso hacia el cambio es incongruente, no coherente, y que las mejores intenciones al cambio estarán destinadas de una u otra manera siempre al fracaso.

5.- Aplicación de la solución antivírica. Los problemas pueden ser una combinación de varios tipos de virus, desencadenantes, géminis, restrictivos, etcétera. Es necesario actuar de manera espontánea y flexible para ver hacia donde conduce la solución del problema.

6.- Aplicación en el futuro. Imaginar el fututo de nuestra vida es el fundamento principal de este paso, debemos analizar una situación que en un pasado nos afectaba pero que ahora podemos enfrentarla con una plenitud de recursos. Esto tiene como fin el poder observar situaciones en un futuro después de la terapia antivírica y convencernos de la bondad de los cambios que se han realizado.

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