La clave para el carácter preventivo de la respuesta inmunitaria antivírica reside en controlar los estados constructivamente. Cuando se experimentan estados en que uno dispone de recursos y nuestras acciones están alineadas con nuestros valores más nobles, se cuenta con la base necesaria para cortar los nudos de los virus mentales y para establecer el pensamiento coherente que impedirá la formación de otros. Los tres pilares que sustentan la plataforma de los estados mentales de plenitud son:
• La mente. Las preguntas potenciadotas que nos formulamos a nosotros mismos constituyen una buena manera de empezar el día y permiten centrar la atención en las cosas que suceden en la vida y que pueden potenciarnos si pensamos en ellas.
• El cuerpo. La base para sentirse vital y experimentar estados potenciadores hay que buscarla en el cuidado de la fisiología a través de ejercicios físicos adecuados, dietas sanas, ejercicios de respiración e impulsos de potencia.
• El espíritu. La meditación es un medio eficaz para disminuir nuestra temperatura mental y producir una transformación de fase coherente, de la misma forma que las bajas temperaturas de ciertos materiales les permite convertirse en superconductores. Actualmente hay pruebas científicas que apoyan estas ideas.
La actual epidemia de virus mentales esta relacionada con el hecho de que muchas personas han descuidado la mente, cuerpo y espíritu. Las causas son las malas costumbres que se han arraigado a la vida como los malos hábitos de la respiración y alimentación, la ausencia de impulsos de potencia, la vida sedentaria, el habito de la formulación de preguntas de muy bajo valor y la negligencia ante la desaparición de los valores familiares, religiosos y espirituales.
Como ya lo habíamos citado, la terapia de los virus mentales disminuye la temperatura emocional y produce estados mas coherentes de conciencia, de la misma manera en como la disminución de la temperatura física de los cuerpos los hace mas resistentes y poderosos, algún día el pensamiento coherente libre de virus mentales que nace como un resultado de la terapia antivírica nos permitirá ir por la vida con un mínimo de fricción emocional.
Además de estos datos generales comunes en el tratamiento para la curación de los virus mentales también existe la manera de crear una respuesta del sistema inmunitario a los virus mentales.
Donald LoFland en su libro: “Elimina los virus mentales con la programación neurolingüística” nos comenta que a medida que fue conociendo y estudiado las diferentes soluciones antivíricas se le ocurrió la idea de que estas podrían ser el resultado de tomar como modelos a personas con una extraordinaria capacidad de liberarse inconcientemente de las distorsiones del pensamiento.
Así como algunas personas desarrollan de manera natural una inmunidad a las plagas mortíferas, otras desarrollan, también naturalmente, una inmunidad mental y emocional ante los virus mentales.
De la misma manera en que se estudiaron las respuestas del sistema inmunitario y de la sangre de quienes sobrevivieron a las plagas biológicas, hemos analizado a las pocas personas con la capacidad para liberarse de forma natural de los molestos efectos de los virus mentales. Gracias a esto especialistas en la materia como Milton Ericsson, Virginia Satir, Fritz Perls, John Grinder y Richard Bandler han desarrollado soluciones antivíricas que nos pueden ayudar a todos.
El punto básico de las soluciones consiste en cambiar la manera en como nos sentimos ante las situaciones y acontecimientos perturbadores cambiando o reencuadrando el significado que les asignamos.
Las aplicaciones de las soluciones antivíricas con alguien, ya sea terapeuta, amigo, o por cuenta propia pueden producir rápidamente resultados excelentes, milagrosos y transformadores, pero la mayoría de las veces se comente el error de no continuar con un tratamiento y cuando regresa el problema se piensa que la terapia no ha funcionado.
En algunos casos es posible que las soluciones antivíricas requieran de un seguimiento y un condicionamiento emocional periódico.
Dentro de las soluciones antivíricas hay intervenciones especificas para fobias, las creencias restrictivas, las anclas negativas, los conflictos internos, etcétera. Pero hay ciertos componentes generales comunes a cualquier sesión de terapia destinada a la desintegración de un virus mental, estos son:
1.- Establecer un resultado bien formulado. Saber con claridad lo que queremos y formular u organizar adecuadamente, el resultado deseado equivale a la mitad de lo necesario para alcanzar ese resultado. Un resultado bien formulado tiene tres características clave:
• La visión. Hay que asegurarse de que el resultado o cambio que se quiere lograr este formulado en un sentido positivo, aquello a lo que quieres avanzar, por oposición a lo que no quieres (distanciamiento).
• El indicador. Retrata de pruebas mesurables, concretas que permitan saber al terapeuta o al paciente cuando se ha logrado el cambio que se deseaba.
• La viabilidad. Tener en cuenta la magnitud de lo que queremos cambiar. Ponernos metas alcanzables y factibles. Algunos enfoques alternativos podrían ser el aprender a reaccionar con plenitud de recursos ante nuestros problemas.
2.- Comprobación de beneficios secundarios. Los problemas por muy malos que sean traen beneficio alguno a muestra vida y hay que tratar de conservarlos de manera alternativa. Por ejemplo alguien que sufre de migrañas obtiene beneficios de la atención o la simpatía que los demás le comunican al verlo sufrir.
3.- Comprobar el contexto del problema. Se debe ser conciente de cuando y donde los cambios deseados son adecuados. Algunos problemas pueden estar hay para evitar que algo peor se desencadene. Por ejemplo antes de iniciar con sesiones para eliminar dolores de cabeza crónicos ay que ir a ver un doctor especialista para identificar si estos dolores o malestares provienen de alguna fuente maligna, ya sea un tumor, alguna malformación cerebral u otro problema que no se relacione psicológicamente y sean físicos.
4.- Comprobación ecológica. Hay que investigar si alguna parte de nuestro ser se opone al cambio deseado. Cuando se formula este cuestionamiento hay que estar pendientes de nuestro cuerpo, si alguna parte de nosotros se opone al cambio es muy probable que se experimente algún tipo de ansiedad o malestar. Esto significa que se necesita tener una comunicación con esa parte y descubrir como intenta ayudarte y encontrar la manera de conservar las intenciones positivas a la vez que se cambia el problema.
Si no se tratan las partes que se oponen al cambio, el impulso hacia el cambio es incongruente, no coherente, y que las mejores intenciones al cambio estarán destinadas de una u otra manera siempre al fracaso.
5.- Aplicación de la solución antivírica. Los problemas pueden ser una combinación de varios tipos de virus, desencadenantes, géminis, restrictivos, etcétera. Es necesario actuar de manera espontánea y flexible para ver hacia donde conduce la solución del problema.
6.- Aplicación en el futuro. Imaginar el fututo de nuestra vida es el fundamento principal de este paso, debemos analizar una situación que en un pasado nos afectaba pero que ahora podemos enfrentarla con una plenitud de recursos. Esto tiene como fin el poder observar situaciones en un futuro después de la terapia antivírica y convencernos de la bondad de los cambios que se han realizado.
“Tal vez te decepciones si fracasas, pero si
no lo intentas estás destinado al fracaso.”
–Beverly Sills
Como ya lo habíamos visto, el concepto de virus mental fue introducido por Robert Dilts, uno de los pioneros en el campo de la programación neurolingüística, A grandes rasgos, un virus mental es una parte, o un aspecto, de nosotros mismos que se desconecta de lo conciente e inconciente de la mente para cobrar vida propia y generar un pensamiento erróneo, incoherente e incongruente.
Si a pesar de disponer de la formación y de los medios necesarios no alcanzamos los objetivos que deseamos, si fracasamos en nuestras relaciones o no conseguimos superar el síndrome de la postergación, “ya lo haré mañana”, es probable que nuestro pensamiento haya sido infectado oír un virus mental.
Las personas que han sido infectadas tienden a tener algún modelo de pensamiento o un malestar físico que bloquea su capacidad de vivir estados placenteros o provoca estados dolorosos. Los estados que experimenta la gente afectan su salud y sus relaciones, la carrera profesional y el desarrollo personal, su economía o su capacidad de disfrutar de la vida.
Primero, para ayudar a alguien es necesario que la persona acepte que necesita de un cambio, de ayuda. A pesar de que en la terapia de virus mentales intervienen varios métodos y técnicas, el punto central del enfoque es la actitud que adopta la persona que dirige la terapia. La mas adecuada es la actitud de atención, compasión y, sobre todo, de curiosidad.
Como ejemplo tenemos a Milton Ericsson, uno de los hipnoterapeutas mas destacados del siglo XX, abordaba el caso de cada uno de sus pacientes como si fuera un detective, intentando componer el rompecabezas que esa persona había creado con una situación que lo asfixiaba.